Año bisiesto es una película que tiene una temática fuerte, y digo fuerte porque maneja como tema el masoquismo, la soledad, la falta de cariño, pero vamos, no es para asustarse.
Respecto al masoquismo, no van a ver gente con mascaras de cuero y estoperoles, látigos y pulseras de picos, cadenas, ni ese estilo estereotipado que vemos en todos lados, nada de eso, aquí resalta un masoquismo chilango, pero claro, si se puede ver la humillación, el sometimiento, la degradación y la vejación, pero hechas de una manera correcta y que no llega al morbo o a lo “asqueroso”.
Laura es una periodista oaxaqueña que vive en un edificio departamental en la colonia Tacubaya, en el DF, no es la mujer popular que tiene muchos amigos y que recibe visitas diariamente, de igual manera, no es la mujer que sale todos los días a visitar a sus conocidos. En cambio, es una mujer que espía a su vecina y gusta de observarla cuando ésta se encuentra con su novio. No pierde de vista a sus vecinos, que es una pareja de la tercera edad y que frecuentemente se sientan en su patio a beber café o a contemplar sus plantas.
La situación amorosa de Laura no aparece en esta película, le gusta salir y tener relaciones esporádicas de una noche, tener sexo con desconocidos y no conocer nada acerca de ellos, es una mujer que sólo se arregla cuando tiene en mente salir en busca de sexo. Laura ya en una de sus relaciones de una noche, llega a conocer a Arturo, éste, la frecuenta y comienza una relación que se basa en lo sexual. Es ahí donde la relación comienza a tener preferencia por lo masoquista, es cuestión de que le toque a su puerta, le marque al celular, y Laura siempre estará a las ordenes de Arturo, no hay tiempo para saludarse, es sexo masoquista y ya. Pero al terminar siempre platican, comentan cosas, Laura anhela un poco de cariño, de cierta forma Arturo se lo da, ambos se complementan.
Todo ese escenario se da en el departamento, nunca vemos a Laura fuera de su hogar (a excepción del comienzo del filme que aparece en un supermercado) y cuando no es visitada por sus amantes de una noche, llega su hermano, quien pocas veces aparece para platicar con ella.
La película es lenta, no tiene los grandes detonantes, pero la misma historia te atrapa, estar al pendiente de por qué Laura va tachando día por día el mes de febrero hasta saber qué es lo que pasará con el último día ahí marcado. Saber si la mitomanía de Laura es para protegerse de sus amantes o lo hace sólo por mentir, por engañar a la gente y así tener algo que comentar acerca de su “aburrida” vida.
El personaje de Arturo, es interpretado por Gustavo Sánchez Parra (Amores Perros, De la calle, Cero y van Cuatro, Matando Cabos por mencionar algunas) pero por fin lo podemos ver sin estar en la calle robando, asaltando, en cosas ilegales, personajes que siempre interpreta y que por fin en esta cinta cede a otro protagonista interesante y al mismo tiempo misterioso. El director (Michael Rowe) proyecta a la mexicana promedio; Laura, (Mónica del Carmen) morena, cabello oscuro y deja a un lado a la mexicana de tez blanca.
Es una película en la que la música no refuerza las situaciones en la actuación, es decir, el único audio que escuchamos es el de la televisión, cuando abren o cierran las puertas, el celular, etc.
Película mexicana que obtuvo en Cannes el Premio Cámara de Oro (2010), que reconoce a la mejor ópera prima de un nuevo director. Es la primera vez que México gana este galardón en los 63 años del festival de cine. Un filme mexicano que realmente vale la pena ver.
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